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Antes, en el Pirineo, la tela de algodón para los paraguas debía pasar al menos un a vez o dos bajo la lluvia, así se volvía impermeable. Es sólo a partir de esta prueba que el paraguas posía sufrir las inclemencias de nuestras montañas : lluvia, sol, viento, tormentas,…
El paraguas de pastor protegía y protege. Es tan resistente que se transmite de una generación a otra. Nuestros paraguas respetan y siguen esta tradición de trabajo que resiste y dura.
Tradicionalmente, usado en los montes, no es por ello menos urbano. Se trata de un objecto bello en si mismo, que une, a la vez, estética y utilidad.
Además, su elegancia no pasa desapercibida y, por ello, no deja a nadie indiferente. Sus dimensiones permiten dar cobijo a dos personas. Es el paraguas de alta gama por excelencia.
¿ El paraguas de pastor es una obra de arte ?. La respuesta es sí. Ha entrado ya en los museos de la vida rural. Es un objeto de valor ¿ de lujo ? que puede servir igualmente en ambientes rústicos como decoración.
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